¿En tiempo de desolación, no hacer mudanza?

mccEn estos tiempos de crisis e incertidumbre que sacuden a Fagor, son muchos los políticos a los que se les está llenando la boca con parabienes hacia el modelo cooperativo que representa MCC. Hasta hay alguno que, a pesar de su ateísmo declarado, ha llegado a invocar al mismísimo San Ignaciode Loyola para defender los valores que dice representar este grupo.

Recuerdo el período que estuve trabajando en una de las empresas del grupo Mondragón, ese que dice defender la solidaridad y el carácter instrumental y subordinado del capital frente al trabajador, como una experiencia  absolutamente enriquecedora y recomendable a todo el mundo. Durante el tiempo que estuve allí aprendí lo que puede llegar a costar llevarse el pan a la boca. 675 míseros euros por ocho horas de duro trabajo a tres relevos, tragando todo tipo de elementos nocivos y con unas medidas de prevención de riesgos laborales que dejaban mucho que desear. Había personas cuya subsistencia dependía del cobro de ese salario exclavista, eso era lo verdaderamente triste, ver a madres trabajando en esas condiciones para poder sacar adelante a su familia. Yo, afortunadamente, no me encontraba en esa situación de necesidad, lo cual me daba un cierto margen para poder ser muy crítico con las condiciones sociolaborales de la empresa.

Sobra decir que no existía ningún tipo de representación sindical(ni los sindicatos hacían nada por ello) y mentar el convenio colectivo para reivindicar la defensa de algún derecho era poco menos que motivo de mofa y amenaza de finalización de contrato por parte de los responsables de la cooperativa. Recuerdo como los cooperativistas nos miraban a los eventuales  por encima del hombro jactándose de su condición de socios-propietarios de la empresa mientras les hacíamos trabajos que ellos no querían. Era un mundo cerrado, hasta cierto punto endogámico, en el que para acceder a cuaquier puesto decente valía más ser pariente de un socio que tener experiencia contrastada y un mínimo de capacidad para su desempeño.

Las cosas cambian, la sociedad evaluciona por derroteros que hasta hace bien poco eran impensables, cada vez es más dificil competir en un mercado global en el que el cliente tiene opción de elegir lo que le interesa y donde le interesa, internet es una buena prueba de ello. Y uno piensa, con la perspectiva que le da el paso del tiempo, que visto lo visto no es nada difícil entender porque muchos se agarran, de forma no precisamente acertada, a esa frase que en su día  dijo el de Loyola: “En tiempo de desolación, no hacer mudanza”

Si  don José María de Arizmendiarrieta levantara la cabeza…

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