Me gustan las flores cada vez más

noviembre 30, 2017

Me gustan las flores cada vez más.

Me hablan del efimero de la vida y me ponen cara a cara con la eternidad.

Helder Camara

 


San Virila

octubre 3, 2012
En este día, 3 de octubre, se celebra en  Navarra la fiesta de  San Virila.

Se trata de aquel abad del monasterio de Leyre (¡qué nombre tan precioso!) que se puso en contacto con la naturaleza, contemplaba la creación ensimismado, y al escuchar el canto de un pájaro, se quedó en éxtasis sin que notara que se le pasaba el tiempo.

Cuando se despertó y regresó al monasterio, se encontró con que el hermano portero era un desconcido que no le permitía entrar. Al insistir en que era el Abad de la comunidad revisaron los libros de antiguos monjes y se encontraron con que, efectivamente así lo era. Pero ¡habían transcurrido 300 años! Se le había pasado el tiempo en el gozo de la contemplación.

Entonces, un ruiseñor entró a la abadía con un anillo en el pico. El ruiseñor colocó el anillo en el dedo de San Virila y éste volvió a ser abad.

Esta leyenda se suele traer a colación para «entender» la eternidad:
  •  No como «algo» largo y aburrido (extensión)
  • Sino como «algo» vivido en intensidad. Una felicidad que no  acaba nunca.

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